El 73% de las organizaciones afirma no estar totalmente preparada para un ciberataque importante
Un nuevo informe revela que el 73 % de las organizaciones no está completamente preparada para responder a un ciberataque importante. La falta de coordinación, visibilidad y liderazgo sigue siendo uno de los mayores desafíos en ciberseguridad.
Las amenazas cibernéticas continúan evolucionando a un ritmo acelerado, pero la preparación de muchas empresas parece no avanzar al mismo paso. Un reciente informe sobre el estado de la respuesta a incidentes en 2026 revela una realidad preocupante: la mayoría de las organizaciones reconoce que no estaría completamente preparada para enfrentar un ciberataque importante si ocurriera hoy mismo.
Aunque muchas empresas cuentan con herramientas de seguridad, equipos especializados y planes de respuesta, el verdadero problema radica en la capacidad de coordinar personas, procesos y tecnología cuando ocurre una crisis real.
La preparación sigue siendo el principal desafío
El estudio, basado en una encuesta realizada a 600 responsables de seguridad informática, muestra que el 73 % de las organizaciones admite no estar totalmente preparada para responder a un incidente de gran magnitud.
La investigación también revela que los ciberataques ya forman parte de la realidad empresarial. El 76 % de las organizaciones sufrió al menos un ataque durante los últimos doce meses, mientras que casi una tercera parte experimentó múltiples incidentes en ese mismo periodo.
Tener herramientas no garantiza una respuesta efectiva
Contar con soluciones de monitoreo, análisis forense o centros de operaciones de seguridad ya no es suficiente.
El informe señala que menos del 40 % de las empresas considera que sus procesos de respuesta, simulacros, monitoreo continuo y capacidades forenses son realmente eficaces cuando deben actuar bajo presión.
En otras palabras, muchas organizaciones poseen las herramientas necesarias, pero no logran integrarlas de forma eficiente durante una emergencia.
La falta de coordinación retrasa la respuesta
Uno de los hallazgos más importantes del estudio es la escasa coordinación entre las distintas áreas de una organización.
El 90 % de las empresas anticipa dificultades para coordinar a todos los responsables durante un incidente grave.
Además, tres de cada cuatro organizaciones reconocen que la participación tardía de los departamentos legales y de comunicación ralentiza la toma de decisiones, mientras que el 89 % considera insuficiente la participación de la alta dirección en la preparación ante incidentes.
Durante un ataque, esta situación suele traducirse en:
- Retrasos para aprobar acciones críticas.
- Comunicación deficiente con clientes y autoridades.
- Escalamiento lento del incidente.
- Mayor tiempo de permanencia del atacante dentro de la organización.
Cada minuto perdido puede incrementar significativamente el impacto económico y operativo del incidente.
Los puntos ciegos siguen favoreciendo a los atacantes
Otro problema detectado es la falta de visibilidad sobre los distintos entornos tecnológicos.
El 78 % de los responsables de seguridad afirma que existen puntos ciegos que permiten a los atacantes mantener acceso persistente a la infraestructura.
Estos puntos ciegos pueden encontrarse en:
- Infraestructura local.
- Servicios en la nube.
- Dispositivos finales.
- Plataformas SaaS.
- Sistemas de identidad.
- Entornos de tecnología operativa (OT).
Sin una visión unificada resulta mucho más difícil responder preguntas fundamentales como por dónde ingresó el atacante, qué sistemas fueron comprometidos o si aún conserva acceso después de la recuperación.
Los entornos industriales representan un riesgo creciente
Las organizaciones que operan infraestructuras industriales también muestran una creciente preocupación.
El informe revela que el 84 % teme que un atacante logre desplazarse desde los sistemas corporativos hacia entornos de Tecnología Operativa (OT) o Sistemas de Control Industrial (ICS).
En sectores como manufactura, energía, salud, transporte e infraestructura crítica, este tipo de ataques puede afectar directamente la continuidad operativa, la seguridad física y la prestación de servicios esenciales.
El ransomware continúa siendo la mayor amenaza
Aunque las amenazas evolucionan constantemente, el ransomware permanece como la principal preocupación para las organizaciones.
Los responsables de seguridad también identifican como riesgos prioritarios:
- Ataques contra servicios en la nube.
- Robo y abuso de identidades.
- Riesgos asociados a terceros.
- Amenazas impulsadas por inteligencia artificial.
- Ataques contra infraestructuras híbridas.
Este panorama obliga a las organizaciones a prepararse para múltiples escenarios simultáneamente y no únicamente para un tipo específico de ataque.
La inteligencia artificial ayuda, pero no reemplaza la estrategia
La adopción de herramientas basadas en inteligencia artificial continúa creciendo.
Actualmente, cerca de un tercio de las organizaciones ya utiliza IA de forma amplia para detectar amenazas y responder a incidentes, mientras que para 2027 se espera que esta cifra supere el 60 %.
No obstante, el estudio advierte que la inteligencia artificial no sustituye la planificación, la gobernanza ni la coordinación entre equipos.
La IA puede acelerar el análisis de alertas, la investigación y la búsqueda de amenazas, pero sigue siendo imprescindible contar con procesos definidos, responsables claros y supervisión humana.
Cinco acciones para fortalecer la respuesta ante incidentes
El informe propone varias medidas que pueden ayudar a mejorar la capacidad de respuesta de las organizaciones:
- Definir responsabilidades y niveles de decisión antes de que ocurra un incidente.
- Realizar simulacros que involucren tanto a personal técnico como directivo.
- Validar la visibilidad de toda la infraestructura mediante ejercicios de caza de amenazas y simulaciones.
- Integrar la inteligencia artificial como apoyo a procesos ya establecidos.
- Evaluar periódicamente las capacidades internas y de los proveedores externos de respuesta a incidentes.
